Hace un tiempo que le vengo dando vueltas a la idea de qué sería lo primero que le recomendaría a alguien que venga por primera vez a Madrid. Y pensé en lo que suelo decirles a mis amigos o conocidos cuando sé que están por venir: cómo llegar a casa, cómo moverse en la ciudad, qué itinerarios hacer, cuáles son las visitas que no pueden omitir... Pero ayer se me ocurrió que aunque todo eso está muy bien (y ya lo comentaré, porque todos tenemos nuestra serie “primera vez”), lo que realmente tiene que saber el visitante novel es que Madrid no es una ciudad, es muchas, y hay que abrir bien los ojos y el alma para descubrirlas. Visitar los principales museos, las mejores esculturas, todas las Puertas, las fuentes, los parques o el Palacio es una posibilidad, y es una bella elección. De hecho, es lo que yo recomendaría a alguien que vaya a estar pocos días. Pero si uno dispone de más días que un fin de semana de turista con una lista para ir tachando los “tengo que...”, yo les recomendaría que se dejen seducir por la Madrid cotidiana.